Blog asociado a CDS Noticias donde se recogerán las experiencias de viajes realizados por callosinos, así como ciudadanos de nuestra ciudad que han emigrado en busca de otras metas, o, por contra, extranjeros que vinieron hasta aquí y ya son uno más de nuestra comunidad callosina. Si quieres contar tu experiencia no dudes en contactar con nosotros a través de este correo: cdsnoticias@gmail.com

miércoles, 21 de agosto de 2013

Callosina in England: "Es un país lleno de rarezas"

Hace ya bastante tiempo que me pidieron este artículo sobre Inglaterra. Una buena sección para una callosina que sueña con tener alas y echar a volar. Aunque al final siempre vuelves al nido.

Ya han sido varias veces las que me he escapado en verano para visitar a los dueños del Big Ben; siempre experiencias diferentes -claro está- y recomendables sobremanera. La principal pregunta: ¿qué diferencias se encuentran? Miles cuando se compara un pueblo como este con una ciudad inglesa.


María Sánchez, callosina, ha disfrutado de varias experiencias en Reino Unido

La comida, los horarios, la libertad, las tiendas, las gentes (al final hablas más otros idiomas que el propio inglés), las costumbres... qué se yo, la vida en general. No creo que una experiencia así merezca una explicación escrita, es mejor vivir las cosas a leerlas. No obstante, yo lo resumiría todo en un viaje a un país lleno de rarezas, donde en el fondo echas de menos un espacio conocido -y sin moquetas-, alguien a quien saludar cuando paseas o una simple comida de la abuela (porque la comida basura se convierte en tu forma de vida, a no ser que  quieras degustar los tan peculiares platos ingleses -siempre me ha hecho gracia cómo al final la gente rezaba por un plato de costra-). 

Y así lo describiría yo, algo diferente, pero no recomendable, sino obligatorio para cualquiera que tenga la oportunidad de salir de aquí. Supongo que así, volando un poco fuera del nido, aprendemos a apreciar lo que vivimos a diario, a apreciar Callosa.

Así que eso nos queda: echar a volar. See you in England!


* Experiencia narrada en primera persona por María Sánchez Estañ, estudiante de Traducción e Interpretación de Inglés en Murcia; y callosina de pies a cabeza.




domingo, 28 de julio de 2013

Un callosino en Bournemouth

Bournemouth, ciudad costera situada al sur de Inglaterra, ha reunido a numerosos callosinos este verano, con el objetivo de aprender inglés y vivir una experiencia inolvidable. Conozcamos la historia de uno de ellos: se llama Francisco Javier Fenoll, tiene 21 años y ha sido callosino durante toda su vida.

Francisco -o Fran, como le gusta que le llamen-, tenía muchas ganas de vivir una experiencia así. Llevaba años pensando en pasar unas semanas en Inglaterra, pero todavía no contaba con la madurez suficiente. Siempre fue una persona ligada a la rutina, a comer con la mesa puesta y dependiendo de sus padres. Hasta que en 2010 se marchó a vivir a Murcia por los estudios y su vida dio un giro inesperado. Tres años después, Fran es ahora una persona muy autosuficiente, ha aprendido a realizar sus quehaceres sin depender de nadie y estaba más listo que nunca para vivir una experiencia como esta.

Ni siquiera había montado todavía en ningún medio de transporte con "alas". Hasta se sorprendió al ver que había un pasillo que conectaba el aeuropuerto directamente con el avión: "Yo pensaba que tenía salir a fuera y elegir el avión que coger", nos cuenta Fran, totalmente desorientado. Habla también de la sensación al despegar: "Cuando va aumentando la velocidad te entra el subidón. Lo que más me gustó ver desde la ventana fueron los Pirineos".

Ya en Inglaterra, visitó el colegio al que debía ir todos los días -de lunes a jueves- para después conocer a su familia, que en este caso era un hombre de edad un tanto avanzada, que vivía solo en un bungalow, salvo por la compañía de los estudiantes. Fran compartiría casa con un mexicano, un italiano y un árabe. A partir de ese día tendría que levantarse a las 6.45 para coger un autobús una hora después y llegar al colegio a las 8:45. Es decir, el trayecto era de 40 minutos en autobús y luego varios minutos más andando hasta el colegio. "Cuando me lo dijeron me entró un bajón... pensé que quería volver ya a Callosa", recuerda.

Los desayunos en su casa eran espectaculares, como se puede comprobar en la foto. Al mediodía, tenía que comer fuera -frecuentando un restaurante italiano, o varios establecimientos de comida rápida- y por las noches cenaba en casa. Muchos viajeros que visitan Inglaterra se quejan de la comida británica, pero no es el caso de nuestro callosino: "Nos hacía patatas siempre, o cocidas o al horno; arroz blanco, ternera en salsa, carne de cerdo picante... Nunca había probado el maiz, las judías, los guisantes, la coliflor con queso. Se lo dije a mi madre y me dijo: ¡Quédate allí! Su única preocupación era la comida. Y en general he comido de puta madre, he tenido suerte". Se sorprendió gratamente con los supermercados de comida preparada "Tesco" en Londres: "Por dos libras, unos espaguetis a la carbonara super buenos", nos comenta mientras se le ilumina la cara.




Si uno de los principales objetivos del viaje era hablar inglés, Fran reconoce que, a pesar de haber aprendido mucho, se relacionaba muy poco con los ingleses: "En mi casa sólo había uno; en el colegio, como mucho con los profesores. Hice muchos amigos españoles y de otras nacionalidades, pero no me relacioné con ningún inglés. Se extrañó de que hubiera tanto español en Bournemouth: "Vengo a aprender inglés y me lo encuentro todo plagado de españoles. ¿Por qué vengo aquí?"

Bournemouth era una ciudad muy completa. De extensión grande -alrededor de 4600 km cuadrados de superficie- y contaba con muchos parques y jardines donde tumbarse al césped a contemplar el paisaje y los conciertos que se realizaban en plena calle. De clima soleado, cuenta con una playa de gran atracción turística, sobre todo por su extensión -8 km-, a la que mucha gente iba con bolsas de carbón y barbacoas para hacer carne.

Francisco Fenoll salió también de Bournemouth para visitar lugares turísticos de Londres como el Stonehenge, el palacio de Buckingham, Camden Town, el Big Ben, el río Tamesis...




La vida social de Bournemouth estaba concentrada en el centro, por lo que vivir en la periferia te aisla de las cosas más interesantes. "Una vez monté solo en un taxi y me costó 18 libras -más de 20 euros-. Fran ha podido conocer el ambiente de las discotecas inglesas, del que asegura que no es muy distinto a los españoles, pero sí la forma de beber en muchos locales: "En vez de cubatas la gente bebía en cocteleras. Yo pensaba...¡les habrá costado un riñón!". También había otras diferencias: las discotecas inglesas cierran antes, los días con más ambiente eran los martes y jueves, la música era sobre todo comercial...

Pero si hay que buscar diferencias más generales para comparar Callosa y Bournemouth, Francisco lo tiene claro: "Hay más estrés, dependes mucho del autobús. Cuando vas a cruzar la carretera, no hay pasos de peatones y los coches tienen prioridad. Tampoco hay señales de tráfico. Los días se hacen cortos por el hecho de que amanezca antes. Las tiendas cierran a las cinco de la tarde. En los centros comerciales hay máquinas que te cobran...".

En definitiva, pasar tres semanas en Inglaterra es "una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Aprendes un montón. No se puede aprender un vocabulario extenso en 20 días porque es muy difícil, pero sí se puede conseguir esa base que necesitas, formular preguntas, explicarte mejor... yo aprendí sobre todo a escuchar". Su experiencia ha sido tan satisfactoria que ya le ha dicho a su madre que cuando termine la carrera se irá un año a Inglaterra a trabajar. Quién sabe si algún día este callosino emigrará de su ciudad natal para ser otro "currante" en tierras inglesas.

@david_lrl